ADRIEN SANSARICQ: UN HAITIANO EXTRAORDINARIO
Hace justamente 55 años, el 17 de septiembre de 1965, llegaron a Tanzania los doctores cubanos Octavio de la Concepción de la Pedraja y Diego Lagomosino Comesaña, junto con el también galeno haitiano Adrien Sansaricq.
Después
de varios días de espera y preparación en Kigoma, cruzaron el lago y arribaron
a las costas congolesas, a Kibamba, donde estaba el campamento guerrillero
congolés reforzado con instructores cubanos dirigidos por el Comandante Ernesto
Che Guevara, Tatu.
Ellos
integraron el último grupo de galenos que se agregaron al conjunto de combatientes
cubanos en el Congo, en el antiguo
Zaire.
La
presencia del haitiano en este episodio tuvo como antecedentes lo que Adrien Sansaricq se destinó asimismo para completar
otra faceta de la influencia y enseñanzas recibidas de la triunfante en 1804
Revolución Haitiana: la de ser internacionalista.
En Cuba
se había producido un éxodo de muchos médicos y, como respuesta a ello,
profesores de la Universidad Autónoma de México, la comunidad progresista y
algunos galenos mexicanos, partieron hacia la mayor de las Antillas para dar su
apoyo a la situación de salud cubana.
Adrien, ya casi médico como estudiante universitario, se hizo el propósito de
contribuir también.
Remedaba las enseñanzas de los próceres de la Revolución Haitiana, quienes en
distintos momentos de la guerra de los mambises por la independencia Cuba entre
1868 y 1898 brindaron su colaboración tanto a ésta como a los criollos
encabezados por Simón Bolívar que lucharon por la independencia de
Hispanoamérica.
El ofreció su cooperación solidaria a otra revolución: la cubana, y así lo
manifestó a su dirección partidista.
De por
sí, ya había ejecutado una primera parte de ese legado, cuando interrumpió sus
estudios del Quinto año de la carrera en la Escuela de Medicina de México, para
venir ir a Cuba a brindar su apoyo solidario como tantos otros en la atención
de la salud del pueblo de la Mayor de las Antillas.
Llegó a
La Habana el 26 de octubre del 1962 y expresó sus propósitos a las autoridades
políticas y a funcionarios del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos
(ICAP).
Estos
últimos contribuyeron a su integración en el área de salud y gestionaron la
posibilidad de que pudiera continuar sus estudios de la carrera. Cursó el Sexto año en la Escuela
de Medicina cubana durante el cual brindó sus conocimientos prácticos en los
hospitales Freire de Andrade y otros de la capital en la especialidad de
Pediatría.
Concluyó
los estudios pero no pudo recibir el título correspondiente junto a sus
condiscípulos, pues las autoridades de la Escuela de Medicina de México no le
enviaron las certificaciones que acreditaban los estudios de sus cinco años en
aquella institución.
Adrien
solicitó desarrollar el servicio social como graduado, no obstante que su
condición de extranjero le eximía de cumplir esa etapa. Fue autorizado con la
condicionante de que entregara los referidos certificados.
Se
incorporó a un consultorio médico en Santo Domingo, en plena Sierra Maestra y
en octubre del año 1964 es relevado en su misión del Servicio Médico Social
Rural. Su buen desempeño como galeno le agenció la positiva valoración de los
dirigentes cubanos quienes le confiaron la responsabilidad de participar en el
grupo de conducción de la Salud en la región de Manzanillo.
Sansaricq
estuvo entre las valoraciones del personal candidato a integrar la primera
misión de solidaridad médica cubana que fue a Argelia.
Poco
después él pasó al Servicio de Higiene y Epidemiología de Manzanillo como su
subdirector, a la vez que se desempeñaba como médico de los círculos infantiles
de la zona. En marzo de 1965 fue nombrado director del Policlínico de
Manzanillo.
Hasta ese momento él se había desempeñado como pionero de la solidaridad
haitiana con Cuba en el campo de la salud.
Fue
escogido para la tarea internacionalista en el Congo, y una semana después de estar en aquellas tierras arriban
al campamento de Moja (Comandante Víctor Dreke), en Carula, y éste los conduce
hasta donde se encuentra Tatu (Comandante Ernesto Che Guevara), con quien se
entrevistan el día 26 de septiembre de 1965.
Cada uno recibe instrucciones directas de su misión y un nombre de guerra. A
Sansaricq el Che le denomina Kazulu, nombre de una zona del Africa.
A partir de ese momento Adrien Sansaricq despliega diversas e intensas
actividades. Desarrolló las funciones de médico en los momentos que así lo
requirieron y constituyó un importante puntal de apoyo en la comunicación de la
dirigencia cubana en el Estado Mayor con los representantes congoleses, en las
tareas de traductor.
Él estuvo presente, desde su
llegada, en los distintos momentos cruciales de la contienda. Así fue hasta que
del 18 al 21 de Noviembre de 1965 se realiza la retirada de las tropas cubanas
participantes en la guerra de liberación de los revolucionarios del Congo.
Sólo la alta confiabilidad que le
confirió el Che y la meritoria labor de Adrien permitieron que al final de esta
misión el Guerrillero Heroico lo señalara entre los destacados combatientes de
esta guerrilla. Así lo reflejó en su diario de campaña de este gesta cuando
incluyó a Kasulu al decir:
“Quisiera dejar aquí los nombres de aquellos compañeros en los cuales sentí
siempre que me podía apoyar, por sus
condiciones personales, su fe en la revolución y la decisión de cumplir con su
deber pasara lo que pasara.”
Es ubicado en los Servicios Médicos de una unidad militar hasta fines de marzo,
en que es nombrado allí Jefe de esos servicios. En abril de este propio año es
ascendido a Primer Teniente.
Contrajo matrimonio y le nació su hijo: Ernesto Adrien, el 31 de diciembre de
1966.
Transcurre el año 1967 y las noticias sobre la caída del Che y demás
combatientes en Bolivia le impactan enormemente.
En abril de 1968 deja una carta de despedida a Faustino, el hijo de su esposa
que él ha criado, y también para su hijo Ernesto Adrien:
...Tú sabes que en muchas partes del mundo los pueblos luchan por liberarse de la opresión. Tú has oído hablar de los vietnamitas que pelean duramente contra los malos yanquis. En otras partes del mundo hay otros pueblos también que tienen que liberarse y tendrán que pelear tan duro como los vietnamitas contra los yanquis. América Latina es un continente así que necesita liberarse y como yo soy de ahí voy a luchar junto con todos los revolucionarios y junto con el pueblo. Puede ser que sobreviva a la larga lucha que nos espera y en este caso, nos volveremos a ver algún día. Pero si no logro ver el fin de la lucha no nos veremos más y en este caso que ésta carta sirva de despedida.
...Espero que mi actuación sea
siempre limpia y que en ningún
momento tu tengas que ruborizarte o avergonzarte de mí. Tengo el firme propósito de que sea
así.
Sansaricq se infiltra clandestinamente en Haití y desde el primer momento
desarrolla, en unión de otros patriotas, la lucha clandestina contra el régimen
duvalierista.
El Partido de la Unidad Popular de Haití (Parti d’Entente Populaire d’Haití)
hace un llamado el cuatro de agosto para elevar la lucha contra la tiranía.
Militante convencido de la línea de su partido se emplea a fondo por su
cumplimiento. Fue un activo colaborador de las publicaciones clandestinas Voix
du Peuple y de Boukan, bajo el pseudónimo de Lilan Toutsos (Estoy en todas las
salsas), orientando las acciones contra la tiranía.
El régimen, con la estrecha colaboración de la Administración norteamericana,
principalmente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), despliega una
intensa labor de penetración y exterminio del movimiento revolucionario y
democrático en Haití. Poco a poco va liquidando en 1969 los focos guerrilleros,
la resistencia popular y la lucha activa contra Duvalier.
El 14 de Abril de 1969 en Bouthilliers los efectivos del ejército de la tiranía
rodearon la casa donde se encontraban Sansaricq y otra revolucionaria, a raíz
de la denuncia de un traidor. A partir de entonces y durante dos horas se
batieron a tiros contra las fuerzas enemigas, logrando derribar a varios de
ellos y al lugarteniente de la tiranía Harve Magloire, quien iba al mando de
los soldados.
Escasos de municiones, intentan abrirse paso a tiros para fugarse. Logran salir
de la casa hacia un camino próximo. Ella se esconde dentro de una gran tubería
pero es descubierta y es apresada.
Adrien es perseguido muy de cerca. Salta un muro y llega al camino en el justo
momento en que avanzan carros con un personero de la tiranía. Al descubrir su
figura portando un arma le abren fuego. El cae para siempre.
Contaba entonces con 32 años y casi ocho meses de edad.
Como él cayeron en ese 1969, combatiendo o en las cárceles, Gerald Brisson,
Jacques Jeannot, Arnold Devilme, Daniel Sansaricq, Alix Lamute, Lamarre St.
Germain y tantos otros que engrosaron las filas del martirologio haitiano.
Hoy, jóvenes haitianos y de otras latitudes continúan fieles seguidores del
pensamiento revolucionario latinoamericano, en especial, del Comandante Ernesto
Che Guevara. Y el coraje y ejemplo de Adrien Sansaricq vive y pervive en los
corazones de los hombres y las mujeres que sueñan y luchan por un mundo mejor,
tal y cual pensaron y lucharon por su independencia y libertad los
revolucionarios haitianos del 1804.
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