LA INTERCULTURALIDAD, POLITICA PÚBLICA DEL MUNICIPIO PRIMERO DE ENERO PARA SU CONVERSION EN LA “CAPITAL DE LAS TRADICIONES HAITIANAS EN CUBA"

 

La promoción y el respeto por las identidades
culturales de todos y, en particular, del haitiano
en este territorio avileño

 

Por: Lic. RAIMUNDO G.GOMEZ NAVIA
                Coordinador del Aula de Estudios
    Haitianos de la Cátedra de Estudios
    del Caribe de la Universidad
               de La Habana 2014


I.- INTRODUCCION

La preservación de la diversidad cultural se logra, como es política en Cuba, mediante el respeto a las identidades culturales.

En su respuesta a la Oficina del Alto Comisionado de la ONU sobre la Resolución 2004/20, el país enfatizó sus principios en aras de la promoción y del respeto por las diversas identidades culturales de todos.

El sabio cubano Fernando Ortíz ideó el término transculturación, en su obra Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar, el cual se generó en el terreno de la Antropología a partir del año 1940.

Ortiz propuso la adopción de este concepto con el fin de clasificar el estudio del contacto cultural entre grupos socioculturales diferentes y para reemplazar los términos de  aculturación y desculturación que hasta el momento describían de una manera limitada  la transferencia de cultura realizada, imaginada desde las posiciones   de los intereses de la metrópoli.

La cultura debe ser entendida como modo de ser y de hacer y no sólo la acumulación y manifestación de conocimientos estéticos y artísticos

Actualmente el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define transculturación  como: "Recepción por un pueblo o grupo social de formas de cultura procedentes de otro, que sustituyen de un modo más o menos completo a las propias".

De otra parte, los estudios interculturales se encargan de analizar, describir, contrastar y documentar los diferentes sistemas políticos, educacionales, económicos, el folclore, etcétera, que existen en el mundo. Están más ligados  a la creación de políticas públicas de los gobiernos para  los pueblos  y el desarrollo local, y fomentan así  el respeto inter-étnico entre las personas que comparten un contexto geográfico.

II.- EL HAITIANO EN CUBA

La llegada, asentamiento e integración a la vida nacional de personas procedentes de Haití data desde antes de la llegada al Nuevo Mundo de Cristóbal Colón y de las demás huestes europeas.

Haití, que en lengua arawak significa “tierra de altas montañas”, era llamada así antes del arribo el 12 de octubre de 1492 en su primer viaje del Almirante Cristóbal Colón, y asiento de los arawaks, caribes…, que junto a  taínos, siboneyes y guanahatabeyes se habían trasladado y poblado también a Cuba.

El exterminio europeo contra los aborígenes asentados en ambos territorios, a partir de toda una historia de esa etapa, todavía no bien contada, devino en la subsecuente sustitución de la explotación de los aborígenes  por la oleada de africanos, que coloreó de negro el flagelo de la esclavitud.

La consecuente modalidad que le insufló al panorama nacional, regional  y mundial el proceso de la triunfante Revolución de negros esclavos de Haití, la instauración de la primera república negra y la segunda en lograr su independencia en el Nuevo Mundo, marcó el éxodo de los colonos franceses huidos de allí con sus dotaciones de esclavos, esta vez franco-haitianos y arribaron a Cuba por la región oriental, donde se asentaron y desarrollaron su economía cafetalera y cacaotera.

Su radicación y  adaptación en Cuba y en otros lugares de la región, insufló en esta isla formas y contenidos culturales que se integraron e influyeron en la mayoría de este archipiélago.

Ya para 1805 había 30000 haitianos en Cuba. Se dice que en sólo 16 años (1789-1805) la ciudad de Santiago de Cuba recibió 20000 refugiados franco-haitianos.
Con los años, estos franco-haitianos fueron poblando otras regiones de la isla.
En el resto del siglo XIX el flujo de franco-haitianos hacia Cuba descendió ostensiblemente, tanto por el agotamiento del número de ellos en la nueva república, como también por las prevenciones en la colonia española para evitar una repetición de la revolución haitiana entre los esclavos, negros y mulatos libres, residentes en la isla.

Aún así, los franco-haitianos, sus esclavos negros y los mulatos llegados participaron no solo en el desarrollo económico, cultural y social de la isla, sino que también no pocos de ellos tuvieron un lugar protagónico en las luchas por la independencia de Cuba.

Pero el más grande arribo de haitianos lo ocasionó la inversión en la industria azucarera cubana por las compañías transnacionales norteamericanas, en las primeras décadas del siglo XX, y la demanda de mano de obra barata. La Primera Guerra Mundial incentivó el trasiego de los antillanos reclutados como braceros y en condiciones de semiesclavitud.

III.- MUNICIPIO VIOLETA O PRIMERO DE ENERO

Cuando en 1902 se declaró por los norteamericanos la escamoteada independencia de Cuba, tras su ocupación militar de la isla en 1898, se había realizado ya todo un proceso por las  transnacionales azucareras norteamericanas de la adquisición de grandes territorios a bajísimos precios, o aplicado el desalojo, en especial en la parte oriental de la isla, donde era escasa la población.

La distorsión demográfica en Cuba, heredada de la colonia, significaba que porciones de las regiones occidental y central, con una superficie menor del 20% del total, concentraban el 60% de la población, mientras que Camagüey y Oriente, con la mayoría y mejores suelos agrícolas solo contaban con el 11,4% de la población total.

Para tener una noción de este hecho, según los censos de los años 1861, 1887 y 1899, la población del Camagüey representaba el 6,1, el 4,2 y el 5,6 por ciento, respectivamente, del total nacional.

En el censo del 1907 esa proporción alcanzaba el 5,8%, y actuales territorios de la provincia Ciego de Ávila aparecían como municipios del Camagüey, con  un total de 31 639 habitantes, para el 26,8 por ciento de los entonces considerados como camagüeyanos, con   17 741 habitantes en Ciego de Ávila y 13 898 habitantes en Morón.

Sólo 334 de todos esos habitantes no eran ni cubanos ni españoles.

Un año antes, en 1906, fueron terminados dos centrales en el territorio avileño: el  Stewart, hoy Venezuela, y el Jatibonico, hoy Uruguay, y con la aparición de los otros (Adelaida, Punta Alegre, Morón, Pina , Cunagua, Baragua y Algodones)  se hicieron presentes los braceros antillanos, jamaicanos y haitianos, fundamentalmente, en toda esta zona.

 

Desde finales del siglo XIX existía el barrio Cupeyes, con 633 habitantes en 1899 los que se dedicaban al cultivo de frutos menores.

Entretanto,  en 1916 se erigió el ingenio Violeta en Aguada de Pasajeros con inversiones particulares de la Cuba Sugar Cane Corporation, y el 15 de julio se constituyó oficialmente en La Habana la Violeta Sugar Company, representada por el grupo financiero Rockefeller Sullivan Cromwell, dueña del central llamado así en homenaje a la hija del accionista principal.

Con la construcción de la línea férrea y el traslado en 1917 hacia acá del central Violeta, la población emigró hacia la nueva zona de desarrollo agroindustrial de San Juan de Dios, su poblado cabecera, y fundase, en 1918,  el municipio de igual nombre, situado geográficamente en el Nordeste de la provincia Ciego de Ávila, y con una extensión de 712,7 Km., lo que lo convierte en uno de los cinco mayores de la provincia

En la mayoría de las calles del batey del ingenio fueron sembradas de laurel, constituyéndose éste en su  árbol simbólico, así como de Bugambil como la flor de la localidad.

La extensa Llanura de Júcaro-Morón; en su parte occidental, propicia las condiciones para el sembrado de la caña de azúcar, su principal renglón económico, además de plátanos, pastos para su ganadería y otros cultivos.

Los Estados Unidos realizaron fuertes inversiones en la industria azucarera, en especial en la parte oriental del país, y sobre bases más ventajosas que las del siglo XIX, le abrieron sus mercados y originaron un acelerado desarrollo a este sector económico.

Los productores norteamericanos de azúcar y otros del patio presionaron a los gobiernos de turno para conseguir mano de obra barata y para ello acudieron a las islas cercanas de Haití y Jamaica, para reclutar desocupados a muy bajos salarios.

Un grupo de hacendados, incluso, organizó en 1911 la “Asociación de Fomento de la Inmigración”, cuyo objetivo principal era la importación de braceros haitianos y jamaicanos, a partir de 1912.

Este auge de la economía azucarera  motivó desde las primeras décadas del pasado siglo el arribo a esta zona de inmigrantes antillanos como braceros, fundamentalmente de haitianos,

Junto al quehacer laboral, estos extranjeros desarrollaron las muestras de su cultura, de su modo de ser y de hacer, en la agricultura, la construcción de viviendas, la artesanía, en la elaboración y consumo de alimentos, en los remedios, brebajes y atenciones a su salud, sus cantos  y danzas, los rezos,  su imaginario religioso y demás componentes de su idiosincrasia.

Todo ello caracterizó el fenómeno de transculturación tenido en Violeta y demás lugares con presencia haitiana durante años.

La historia de este territorio durante la época republicana no difiere de  la del  resto del país hasta que, en 1959, el triunfo revolucionario lo comienza a transformar, y uno de  esos cambios lo constituyó que, al ser nacionalizados en 1960 los ingenios azucareros de la zona, se le llamó al central y a su asentamiento cabecera  Primero de Enero, en homenaje a la fecha del triunfo de la Revolución Cubana.

IV.- ASENTAMIENTO DE SABICU Y EVA GASPAR

Los haitianos se instalaron en los lugares más inhóspitos en los alrededores de los cañaverales, en particular en los basculadores o pesas cañeras.

Un paraje constitutivo de asentamiento haitiano en Primero de Enero fue el de Sabicú, vocablo que, según Fernando Ortíz en el Nuevo Catauro de Cubanismos, es el nombre de un árbol de madera muy apreciada, y lo señala como difundido por los esclavos africanos .

Entre las decenas y cientos de inmigrantes llegados aquí se arribó, en 1918, Eva Gaspar, quien había  nacido  en el mes de febrero del año 1910 en la provincia de Okay, en la República de Haití.

Había sido trasladada a Cuba por sus abuelos paternos. y llevada a vivir por sus padres, nombrados Margarita y Ubef, durante un tiempo al central Jaronú, hoy Brasil, en Camagüey, y posteriormente a Sabicú, en el central Violeta.

La vida de la niña, la joven y la mujer que fue Eva estuvo rodeada del acontecer, de los elementos y valores de toda naturaleza provenientes de los haitianos, que se fueron sedimentando en la realidad cubana durante años, convirtiéndose en parte inseparable del desarrollo integral de toda la sociedad. Como centro de ese intercambio en tanto objeto y sujeto del proceso mutuo de influencia cultural, ella estuvo inmersa en diversas etapas  de defensa de sus hábitos, costumbres, creencias, etc., al ser sojuzgada  y discriminada sistemáticamente, ante la agresión a que estuvo sometido durante años por los otros integrantes de la sociedad hasta el 1959.
Transitó por lo que  los haitianos autóctonos mantuvieron como una tendencia hacia una forma de vivir abroquelada, defensiva, de autoformación, encerrada en sí misma respecto al resto de la sociedad, pero que no fueron ellos, ni sobre todos sus descendientes, totalmente ajenos a la asimilación creativa de la realidad circundante, de los avances de la economía, la ciencia, la tecnología, la cultura, en fin, del desarrollo de la sociedad cubana.

Ganó la vida haciendo los dulces típicos haitianos y comercializándolos en los campos cañeros y zonas del central azucarero, trabajó como obrera agrícola y en labores domésticas.

Pero sobre todo,  Eva dedicó alma, corazón y vida a rescatar y mantener vivas sus costumbres y tradiciones, el folclor y su identidad étnica en las actuales y futuras generaciones de los haitianos y sus descendientes.

Integró, desde su creación, el grupo folclórico portador de la cultura haitiana en Cuba Nagó.

Se convirtió en líder y promotora cultural de su comunidad, por la organización y el rescate de  las llamadas fiestas de Santa Teresa en la zona.

Los católicos veneran el 15 de octubre a la española,Teresa de Cepeda y Ahumada, o  Santa Teresa de Jesús o, simplemente, Santa Teresa de Ávila, religiosa, doctora de la Iglesia Católica, escritora fundadora de las Carmelitas Descalzas, de la rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (o carmelitas).

En la Regla Ocha se sincretiza en Oyá,

Eva fue abanderada de estas festividades hasta el momento de su deceso.

V.- EL EVA GASPAR IN MEMORIAM

El municipio Primero de Enero  ha contado históricamente con una importante presencia de haitianos y sus descendientes los cuales han realizado la preservación y afirmación de su identidad cultural, de sus hábitos sociales y actitudes individuales, que conforman hoy día el estilo de vida y de trabajo, las manifestaciones de su participación activa en la vida cultural del país.

Encabezado por destacados representantes de la comunidad de haitianos y sus descendientes en Primero de Enero, la Casa de Cultura Joseíto Fernández han promovido y realizado anualmente, desde el 1999, el evento Eva Gaspar in memóriam, en recordación y homenaje a esa destacada haitiana.

Ello ha contado con el respaldo de las direcciones del Partido, el Gobierno y la Dirección de Cultura del territorio, las cuales aplican una política de atención al fenómeno de  transculturación, de respeto y de conservación de las raíces haitianas, por la influencia mutua ejercida en el quehacer cultural de este municipio.

La edición anual con la participación activa de la propia comunidad de haitianos, tanto de Primero de Enero como de otros municipios y provincias, han convertido las jornadas del  evento en verdaderos festejos para la ciudadanía residente en la cabecera del municipio y de zonas aledañas.

Una somera vista a los grupos folklóricos participantes  durante todos estos años permite identificar a colectivos portadores y recreadores de la cultura haitiana de Guantánamo, Santiago de Cuba, Camagüey, Holguín, Las Tunas La Habana, de la propia provincia Ciego de Ávila y de otras localidades.

Ha devenido, como proclaman en su convocatoria, en un espacio de intercambio de las tradiciones haitianas en Cuba, en el que han contado con la participación de agrupaciones danzarías, musicales y teatrales, además
de personalidades en representación de prestigiosas instituciones de
todo el país.

Todo ello hace valedero el propósito fijado en su última edición para afirmar que el municipio Primero de Enero asegura la aplicación de políticas interculturales que le permiten convertirse en “CAPITAL DE LAS TRADICIONES HAITIANAS EN CUBA "

ecoestadistica.com

Comentarios

Entradas populares de este blog

LO TRATADO EN EL I COLOQUIO SOBRE EL HAITIANO EN CUBA

CON LA LÓGICA SENCILLA DEL PUEBLO

DEL DISCURSO DEL COMANDANTE EN JEFE FIDEL ALEJANDRO CASTRO RUZ EN LA CLAUSURA DEL V CONGRESO DE LOS COMITÉS DE DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN, EL 28 DE SEPTIEMBRE DE 1998.