LA INTERCULTURALIDAD, POLITICA PÚBLICA DEL MUNICIPIO PRIMERO DE ENERO PARA SU CONVERSION EN LA “CAPITAL DE LAS TRADICIONES HAITIANAS EN CUBA"
La promoción y el respeto por las identidades
culturales de todos y, en particular, del
haitiano
en este territorio avileño
Por: Lic. RAIMUNDO G.GOMEZ NAVIA
Coordinador del Aula de Estudios
Haitianos de la Cátedra de Estudios
del
Caribe de la Universidad
de La Habana 2014
I.- INTRODUCCION
La preservación de la diversidad cultural se
logra, como es política en Cuba, mediante el respeto a las identidades
culturales.
En su respuesta a
El sabio
cubano Fernando Ortíz ideó el término transculturación, en su obra Contrapunteo
cubano del tabaco y el azúcar, el cual se generó en el terreno de la Antropología a partir del año 1940.
Ortiz
propuso la adopción de este concepto con el fin de clasificar el estudio del
contacto cultural entre grupos socioculturales diferentes y para reemplazar los
términos de aculturación y
desculturación que hasta el momento describían de una manera limitada la transferencia de cultura realizada,
imaginada desde las posiciones de los
intereses de la metrópoli.
La cultura
debe ser entendida como modo de ser y de hacer y no sólo
la acumulación y manifestación de conocimientos estéticos y artísticos
Actualmente
el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define
transculturación como: "Recepción
por un pueblo o grupo social de formas de cultura procedentes de otro, que
sustituyen de un modo más o menos completo a las propias".
De otra
parte, los estudios interculturales se encargan de analizar, describir,
contrastar y documentar los diferentes sistemas políticos, educacionales, económicos,
el folclore, etcétera, que existen en el mundo. Están más ligados a la creación de políticas públicas de los
gobiernos para los pueblos y el desarrollo local, y fomentan así el respeto inter-étnico entre las personas
que comparten un contexto geográfico.
II.- EL
HAITIANO EN CUBA
La llegada,
asentamiento e integración a la vida nacional de personas procedentes de Haití
data desde antes de la llegada al Nuevo Mundo de Cristóbal Colón y de las demás
huestes europeas.
Haití, que en lengua
arawak significa “tierra de altas montañas”, era llamada así antes del arribo
el 12 de octubre de 1492 en su primer viaje del Almirante Cristóbal Colón, y
asiento de los arawaks, caribes…, que junto a
taínos, siboneyes y guanahatabeyes se habían trasladado y poblado
también a Cuba.
El exterminio europeo contra los aborígenes asentados en ambos
territorios, a partir de toda una historia de esa etapa, todavía no bien
contada, devino en la subsecuente sustitución de la explotación de los
aborígenes por la oleada de africanos,
que coloreó de negro el flagelo de la esclavitud.
La consecuente modalidad que le insufló al panorama nacional,
regional y mundial el proceso de la
triunfante Revolución de negros esclavos de Haití, la instauración de la
primera república negra y la segunda en lograr su independencia en el Nuevo
Mundo, marcó el éxodo de los colonos franceses huidos de allí con sus
dotaciones de esclavos, esta vez franco-haitianos y arribaron a Cuba por la región oriental, donde se
asentaron y desarrollaron su economía cafetalera y cacaotera.
Su radicación y adaptación en Cuba
y en otros lugares de la región, insufló en esta isla formas y contenidos
culturales que se integraron e influyeron en la mayoría de este archipiélago.
Ya para 1805 había 30000 haitianos
en Cuba. Se dice que en sólo 16 años (1789-1805) la ciudad de Santiago de Cuba
recibió 20000 refugiados franco-haitianos.
Con los años, estos franco-haitianos fueron poblando otras regiones de la isla.
En el resto del siglo XIX el flujo de franco-haitianos hacia Cuba descendió
ostensiblemente, tanto por el agotamiento del número de ellos en la nueva
república, como también por las prevenciones en la colonia española para evitar
una repetición de la revolución haitiana entre los esclavos, negros y mulatos libres,
residentes en la isla.
Aún así, los franco-haitianos, sus
esclavos negros y los mulatos llegados participaron no solo en el desarrollo
económico, cultural y social de la isla, sino que también no pocos de ellos
tuvieron un lugar protagónico en las luchas por la independencia de Cuba.
Pero el más grande arribo de
haitianos lo ocasionó la inversión en la industria azucarera cubana por las
compañías transnacionales norteamericanas, en las primeras décadas del siglo
XX, y la demanda de mano de obra barata.
III.-
MUNICIPIO VIOLETA O PRIMERO DE ENERO
Cuando en 1902 se declaró por los norteamericanos la escamoteada
independencia de Cuba, tras su ocupación militar de la isla en 1898, se había
realizado ya todo un proceso por las
transnacionales azucareras norteamericanas de la adquisición de grandes
territorios a bajísimos precios, o aplicado el desalojo, en especial en la parte
oriental de la isla, donde era escasa la población.
La distorsión demográfica en Cuba, heredada de la colonia, significaba
que porciones de las regiones occidental y central, con una superficie menor
del 20% del total, concentraban el 60% de la población, mientras que Camagüey y
Oriente, con la mayoría y mejores suelos agrícolas solo contaban con el 11,4%
de la población total.
Para tener una noción de este hecho, según los censos de los años 1861,
1887 y 1899, la población del Camagüey representaba el 6,1, el 4,2 y el 5,6 por
ciento, respectivamente, del total nacional.
En el censo del 1907 esa proporción alcanzaba el 5,8%, y actuales
territorios de la provincia Ciego de Ávila aparecían como municipios del
Camagüey, con un total de 31 639
habitantes, para el 26,8 por ciento de los entonces considerados como
camagüeyanos, con 17 741 habitantes en
Ciego de Ávila y 13 898 habitantes en Morón.
Sólo 334 de todos esos habitantes no eran ni cubanos ni españoles.
Un año antes, en 1906, fueron terminados dos centrales en el territorio
avileño: el Stewart, hoy Venezuela, y el
Jatibonico, hoy Uruguay, y con la aparición de los otros (Adelaida, Punta
Alegre, Morón, Pina , Cunagua, Baragua y Algodones) se hicieron presentes los braceros
antillanos, jamaicanos y haitianos, fundamentalmente, en toda esta zona.
Desde finales del siglo XIX existía el barrio Cupeyes, con 633 habitantes en 1899
los que se dedicaban al cultivo de frutos menores.
Entretanto, en 1916 se erigió el ingenio Violeta en
Aguada de Pasajeros con inversiones particulares de la Cuba Sugar Cane
Corporation, y el 15 de julio se constituyó oficialmente en La Habana la
Violeta Sugar Company, representada por el grupo financiero Rockefeller
Sullivan Cromwell, dueña del central llamado así en homenaje a la hija del
accionista principal.
Con la
construcción de la línea férrea y el traslado en 1917 hacia acá del central
Violeta, la población emigró hacia la nueva zona de desarrollo agroindustrial
de San Juan de Dios, su poblado cabecera, y fundase, en 1918, el municipio de igual nombre, situado geográficamente en el
Nordeste de la provincia Ciego de Ávila, y con una extensión de 712,7 Km., lo
que lo convierte en uno de los cinco mayores de la provincia
En la mayoría de las calles del batey del ingenio fueron sembradas de
laurel, constituyéndose éste en su árbol
simbólico, así como de Bugambil como la flor de la localidad.
La extensa Llanura de Júcaro-Morón; en su
parte occidental, propicia las condiciones para el sembrado de la caña de
azúcar, su principal renglón económico, además de plátanos, pastos para su
ganadería y otros cultivos.
Los Estados Unidos realizaron fuertes inversiones en la industria
azucarera, en especial en la parte oriental del país, y sobre bases más
ventajosas que las del siglo XIX, le abrieron sus mercados y originaron un
acelerado desarrollo a este sector económico.
Los productores norteamericanos de azúcar y otros del patio presionaron
a los gobiernos de turno para conseguir mano de obra barata y para ello
acudieron a las islas cercanas de Haití y Jamaica, para reclutar desocupados a
muy bajos salarios.
Un grupo de hacendados,
incluso, organizó en 1911 la “Asociación de Fomento de la Inmigración”, cuyo
objetivo principal era la importación de braceros haitianos y jamaicanos, a
partir de 1912.
Este auge de la economía azucarera motivó desde las primeras décadas del pasado
siglo el arribo a esta zona de inmigrantes antillanos como braceros,
fundamentalmente de haitianos,
Junto al quehacer laboral, estos extranjeros
desarrollaron las muestras de su cultura, de su modo de ser y de hacer, en la
agricultura, la construcción de viviendas, la artesanía, en la elaboración y
consumo de alimentos, en los remedios, brebajes y atenciones a su salud, sus
cantos y danzas, los rezos, su imaginario religioso y demás componentes
de su idiosincrasia.
Todo ello caracterizó el fenómeno de
transculturación tenido en Violeta y demás lugares con presencia haitiana
durante años.
La historia de este territorio durante la
época republicana no difiere de la
del resto del país hasta que, en 1959,
el triunfo revolucionario lo comienza a transformar, y uno de esos cambios lo constituyó que, al ser
nacionalizados en 1960 los ingenios azucareros de la zona, se le llamó al
central y a su asentamiento cabecera
Primero de Enero, en homenaje a la fecha del triunfo de la Revolución
Cubana.
IV.-
ASENTAMIENTO DE SABICU Y EVA GASPAR
Los haitianos se instalaron en los lugares más
inhóspitos en los alrededores de los cañaverales, en particular en los
basculadores o pesas cañeras.
Un paraje constitutivo de asentamiento
haitiano en Primero de Enero fue el de Sabicú, vocablo que, según Fernando
Ortíz en el Nuevo Catauro de Cubanismos, es el nombre de un árbol de madera muy
apreciada, y lo señala como difundido por los esclavos africanos .
Entre las decenas y cientos de inmigrantes
llegados aquí se arribó, en 1918, Eva Gaspar, quien había nacido
en el mes de febrero del año 1910 en la provincia de Okay, en la
República de Haití.
Había sido
trasladada a Cuba por sus abuelos paternos. y llevada a vivir por sus padres,
nombrados Margarita y Ubef, durante un tiempo al central Jaronú, hoy Brasil, en
Camagüey, y posteriormente a Sabicú, en el central Violeta.
La vida de la niña, la joven y la mujer que
fue Eva estuvo rodeada del acontecer, de los elementos y valores de toda
naturaleza provenientes de los haitianos, que se fueron sedimentando en la
realidad cubana durante años, convirtiéndose en parte inseparable del
desarrollo integral de toda la sociedad. Como centro de
ese intercambio en tanto objeto y sujeto del proceso mutuo de influencia
cultural, ella estuvo inmersa en diversas etapas de defensa de sus hábitos, costumbres,
creencias, etc., al ser sojuzgada y
discriminada sistemáticamente, ante la agresión a que estuvo sometido durante
años por los otros integrantes de la sociedad hasta el 1959.
Transitó por lo que los haitianos
autóctonos mantuvieron como una tendencia hacia una forma de vivir abroquelada,
defensiva, de autoformación, encerrada en sí misma respecto al resto de la sociedad,
pero que no fueron ellos, ni sobre todos sus descendientes, totalmente ajenos a
la asimilación creativa de la realidad circundante, de los avances de la
economía, la ciencia, la tecnología, la cultura, en fin, del desarrollo de la
sociedad cubana.
Ganó la vida haciendo los dulces típicos
haitianos y comercializándolos en los campos cañeros y zonas del central
azucarero, trabajó como obrera agrícola y en labores domésticas.
Pero sobre todo, Eva dedicó alma, corazón y vida a rescatar y
mantener vivas sus costumbres y tradiciones, el folclor y su identidad étnica
en las actuales y futuras generaciones de los haitianos y sus descendientes.
Integró, desde su creación, el grupo
folclórico portador de la cultura haitiana en Cuba Nagó.
Se convirtió
en líder y promotora cultural de su comunidad, por la organización y el rescate
de las llamadas fiestas de Santa Teresa
en la zona.
Los
católicos veneran el 15 de octubre a la española,Teresa de Cepeda y
Ahumada, o
Santa Teresa de Jesús o, simplemente, Santa Teresa de Ávila, religiosa,
doctora de la Iglesia Católica, escritora fundadora de las Carmelitas Descalzas, de
la rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (o carmelitas).
En la Regla Ocha se sincretiza en
Oyá,
Eva fue
abanderada de estas festividades hasta el momento de su deceso.
V.- EL EVA
GASPAR IN MEMORIAM
El municipio Primero de Enero ha contado históricamente con una importante
presencia de haitianos y sus descendientes los cuales han realizado la
preservación y afirmación de su identidad cultural, de sus hábitos sociales y
actitudes individuales, que conforman hoy día el estilo de vida y de trabajo,
las manifestaciones de su participación activa en la vida cultural del país.
Encabezado por destacados representantes de la
comunidad de haitianos y sus descendientes en Primero de Enero, la Casa de Cultura Joseíto Fernández
han promovido y realizado anualmente, desde el 1999, el evento Eva Gaspar in memóriam, en recordación y homenaje a esa destacada
haitiana.
Ello ha contado con
el respaldo de las direcciones del Partido, el
Gobierno y la Dirección de Cultura del territorio, las cuales aplican una
política de atención al fenómeno de transculturación, de respeto y de conservación de las raíces haitianas, por la influencia mutua ejercida en el
quehacer cultural de este municipio.
La edición anual con la participación activa
de la propia comunidad de haitianos, tanto de Primero de Enero como de otros
municipios y provincias, han convertido las jornadas del evento en verdaderos festejos para la
ciudadanía residente en la cabecera del municipio y de zonas aledañas.
Una somera vista a los grupos folklóricos
participantes durante todos estos años
permite identificar a colectivos portadores y recreadores de la cultura
haitiana de Guantánamo, Santiago de Cuba, Camagüey, Holguín, Las Tunas La
Habana, de la propia provincia Ciego de Ávila y de otras localidades.
Ha devenido, como proclaman en su
convocatoria, en un espacio de intercambio de las tradiciones haitianas en
Cuba, en el que han contado con la participación de agrupaciones danzarías,
musicales y teatrales, además
de personalidades en representación de prestigiosas instituciones de
todo el país.
Todo ello hace valedero el propósito fijado en su última edición
para afirmar que el municipio Primero de Enero asegura la aplicación de
políticas interculturales que le permiten convertirse en “CAPITAL DE LAS TRADICIONES HAITIANAS EN CUBA "
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